Consejos para encender una chimenea

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Para encender una chimenea, lo más cómodo es disponer de algún tipo de pastilla o líquido de encendido y seguir las instrucciones detalladas en el envase; mucho cuidado si empleamos alcohol de quemar, es un combustible que arde con una gran facilidad, por lo que es muy fácil que suframos alguna quemadura y se volatiliza muy rápido, de modo que no es el elemento idóneo para encender troncos de leña, no le da tiempo a prender maderas duras.

Pero con paciencia se puede encender cualquier chimenea con tan sólo una cerilla, para ello en primer lugar tenemos que separar un montoncito de astillas del grosor de un palillo de dientes, otro montón de palitos del tamaño aproximado de lápices y por último unos cuantos palos de la envergadura de patas de sillas. En primer lugar encendemos (si hace falta con la ayuda de un papel) los palillos más pequeños, cuando veamos que están bien prendido le iremos añadiendo poco a poco los palitos un poco mayores, con paciencia y sin ahogar la llama; a los pocos minutos debemos tener una llamas de alrededor de una palmo de altura, entonces hacemos lo mismo con loa palos más grandes pero siempre sin prisas. Después de quince o veinte minutos, si la leña está bien seca, la pequeña fogata estará lista para recibir algún que otro tronco de más envergadura.

Resumiendo: la mejor forma de encender una chimenea, sin utilizar iniciadores del fuego como las pastillas, es utilizar leña de calidad, separarla por tamaño procurando que los primeros palitos que utilicemos sean lo más pequeño posible y no querer encender el fuego en diez minutos por mucho frio que haga ya que éste terminará apagándose y tendremos que empezar de nuevo.

Todo fue eléctrico
menos tus ojos de carbón
coincidí en chispas y apagones
sólo mantenía el aire
la brasa que hablaba
con las constelaciones.

Añadir al encuentro
un resto de escarcha de ascuas
que tu voz trepidaba
en la hogera de la noche.

Ser carbonero, como soy,
era inventar los fuegos
para que ardieran, cercanos,
en tu cuerpo
tan desconocido:
como nieve de lugares extraños,
como agua de tu pelo
tan cercano y azul.

Cerré las esquinas
y atravesé un parpado de lluvia
para mirar arder tu boca
tras los cristales de mi casa
que lentamente comenzaban a arder.

-De las ascuas de las manos de Juan Cuevas

CALOR
“Calor de chimenea
y de cante flamenco
calor de pañuelo al cuello
calor de vino no adulterado
calor humano de sentirse bien
calor de vida que fluye.
Calor. Ese es mi punto de Vida”.

-Luis Hornillo